Habitualmente no asociamos en el común las emociones negativas y la obesidad, aunque sabemos muy bien que nuestros estados de ánimo influyen en la forma en cómo comemos, realizamos actividad física y mantenemos nuestro estado vital.

Antes se solía contabilizar calorías para determinar una dieta adecuada, y no se le daba el papel a la psicología en el campo de la obesidad y el exceso de peso. 

En los últimos años, sin embargo se han reconocido más hormonas involucradas en el proceso de sobrepeso y obesidad . Y ya no podemos dejar de lado el importante componente psicológico de la enfermedad.

Las emociones negativas nos pueden entorpercer a la hora de hacer un tratamiento adecuado de la obesidad y un adecuado enfoque nos puede poner sobre el adecuado camino para conseguir un mejor objetivo.

Por eso hemos invitado a nuestra psicóloga experta Maite Pérez para que nos explique un poco más a fondo esta relación.


¿Es la obesidad la enfermedad del siglo XXI?

Sí y no; la enfermedad no es pertenece solo a este siglo, de hecho existen descripciones de la obesidad y sus repercusiones desde la antigüedad. Existen estatuas hace más de 25000 años que representan la figura humana con forma y contornos voluminosos, resaltando la cadera, el abdomen y los pechos.

La obesidad  nos ha acompañado a lo largo de toda la historia del ser humano y siempre se ha asociado a otras enfermedades importantes. Hipócrates, el padre de la medicina en el siglo V hablaba de la muerte súbita en los obesos y la relación de la esterilidad con la obesidad.

Antes era considerada como un símbolo de poder y riqueza, dado el escaso acceso a los alimentos, contrario a lo que ocurre en la actualidad donde la industrialización permite un libre acceso a los mismos.

Es una pandemia del mundo moderno, en los últimos 30 años es evidente su importante crecimiento a lo largo del planeta.  A día de hoy la asociamos a las principales enfermedades que acortan la esperanza de vida como: la hipertensión, la diabetes e incluso hasta ciertos tipos de cancer.

En la actualidad diversas disciplinas la abordan desde diferentes puntos por ejemplo los médicos Endocrinos la enfocan desde la parte metabólica, los dietistas nutricionistas desde la parte de conductas alimentarias, y la psicología desde el razonamiento de las emociones.

 

¿Cómo podemos saber si tenemos sobrepeso u obesidad?

Todos hemos escuchado los términos “peso ideal” o el peso para la estatura (IMC—> Índice de masa corporal), estas son aproximaciones que tenemos para valorar si una persona puede estar en riesgo de obesidad.

Sin embargo no es lo mismo pesar 80 kg con 40 kg de grasa o con 20 kg; por lo tanto lo realmente importante es cuanto contenido de grasa hay en mi peso comparado con el resto (hueso, músculo y otros tejidos).

En las consultas modernas de nutrición y endocrinología utilizamos dispositivos que nos ayudan a evaluar de manera directa la composición corporal. Aparatos como los impedanciometros, plicometros y otros dispositivos. Estos nos permiten medir directamente la cantidad de grasa corporal.

Pero incluso cosas tan simples como la medida del perímetro abdominal pueden sugerirla, pues sabemos que la “barriguilla” se asocia a mayor riesgo de tenerla a pesar de un peso “ideal”.

 

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¿Cómo pueden las emociones negativas predisponer o influir para desarrollar una obesidad?

Cada vez hay más evidencia científica de la relación entre Obesidad y ciertos emociones negativas que generan experiencias afectiva desagradable, como puede ser la tristeza, el miedo, la rabia.

Sin embargo, el verdadero problema lo identificamos cuando a estas emociones  generan  conductas de abandono hacia sí mismo, abandonando la alimentación saludable, ejercicio físico, etcétera.

Por otro lado, para contrarrestar los efectos que generan estas emociones algunas veces se buscan los efectos placenteros de ciertos alimentos y se puede generar con el paso del tiempo una adicción a ellos.

A este tipo de conducta se le ha llamado “adicción a la comida”, y que incluye seleccionar alimentos llamados “confort” que aportan sensación de recompensa y de alivio del malestar. Por eso es muy importante no usar la comida como recompensa positiva, especialmente en la infancia que es donde se adquieren los patrones alimenticios.

Además alimentos como los azucares e hidratos de carbono refinados generan efectos placenteros porque producen más serotonina, dopamina, opioides y endorfinas en el cerebro. Estos puede ayudar a generar una dependencia de los mismos.

En algunas ocasiones esta «adicción a la comida» puede derivar también en trastornos alimenticios, como la Bulimia, Anorexia, Trastorno de Atracón.

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¿Que se hace desde la psicología con las emociones negativas y la obesidad?

En primer lugar se propicia la descarga emocional, se trabaja en el establecimiento de alianza entre el paciente y el equipo de trabajo.

Posteriomente se pautan las normas de adherencia al programa estableciendo también con el paciente los objetivos reales. A veces en el afán de salir de la obesidad, puede aparecer la sensación de frustración cuando se busca perder peso demasiado más rápido de lo posible.

Lo que se pretende es que tome conciencia, como bien le decimos en consulta,  de que está un tanto “sordo de sí mismo” y que es necesario empezar a escuchar su cuerpo.

Trabajamos entonces para reconectar al paciente con su organismo, primero desde lo más básico que son las percepciones del medio. Esto permitirá que el paciente reconozca mejor y diferencie si tiene hambre o ansia de comer y regule mejor la ingesta de alimentos.

 

¿Funcionan los trucos de masticar despacio, no comer viendo la tele, etc. ?

Hay recomendaciones que funcionan en general, como la educación nutricional, los autorregistros, el establecimiento de pequeños pasos basados en la filosofía Kaizen, etcétera.

Primero, se deben tener en cuenta los gustos y costumbres alimenticias de los pacientes, pero sobre todo sus ideas previas hacia la comida, las dietas, el cuerpo.

Se debe trabajar a nivel cognitivo y de creencias personales. Elaborar un plan de acción personalizado, pues  por ejemplo, no representa lo mismo “dejar comida en el plato” para una persona que para otra. O, no es lo mismo elaborar un plan para alguien que tiene un horario regular de trabajo y come en su casa, que para una persona que tiene que viajar constantemente y comer fuera de su hogar.

Se debe gestionar el estrés y la ansiedad que generan las conductas hacia la comida. Además, lo que más puede funcionar es un sistema de “retos personalizados” como abandonar definitivamente un alimento perjudicial, introducir o incrementar una actividad física, dejar de quejarse sobre algo, abandonar hábitos como comerse las uñas, etc

Si se mantiene un reto personal se quita la idea cerebral que el único objetivo es la reducción de peso y por otro lado tiene más elementos motivadores para el cambio:

  • Sensación de dormir mejor
  • Percibirse más liviano y con la ropa más suelta
  • Sensación de mayor agilidad
  • Mejores estados de ánimo y autoestima.

 

 

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¿Entonces, cual es la fórmula para dejar de estar obeso?

 

No existe una fórmula mágica o que funcione en todas las personas, a pesar de lo se dice en los medios, ni una dieta ideal para niños y adultos. 

De hecho sabemos que poco tiempo después de iniciar la dieta el organismo inicia modificaciones en la secreción de ciertas hormonas que disminuyen el metabolismo. Otras que alteran el apetito, o hacen que se pierda más músculo que grasa y eso detiene la pérdida de peso y logra recaídas más tempranas.

Además tenemos que llevar al consciente que los alimentos producen cierta «felicidad neuronal». Por eso tenemos que hacer cambios progresivos aprendiendo a regular y reconocer esas señales de nuestro cuerpo.

Maite Pérez

Maite Pérez

Psicologa especialidad Clínica en UNED. Cursos de doctorado y Diploma de Estudios Avanzados en Psicologia de salud, en Universidad de las Palmas de Gran Canaria

Especialista en personas con alta sensibilidad.
Un árduo recorrido no solo como psicóloga sino parte del equipo desde hace unos años.
Es nuestra parte de conexión con la realidad y al mismo tiempo la que nos ayuda a lidiar con los problemas de ansiedad y aquellas cosas que no nos dejan llegar al objetivo personal y físico
Para pedir una cita con ella debes ubicarla de la siguiente manera: https://bit.ly/3j0Khxr
O llámala al 644 90 75 53
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